Narrativa, Participación y Poder.


Cuando llegó en 2004 la web 2.0, llegó también la Teoría de la Participación, donde todos/as teníamos una voz para argumentar, y dar a conocer noticias, por lo que ya no solo se dependía de los medios analógicos, sino que nosotros/as mismos podíamos ejercer de comunicadores. Estableciéndose así una especie de empoderamiento comunicacional, como defendía Jay Rosen en 2006, el empoderamiento de la audiencia.
Pero la realidad era otra, y ese empoderamiento, más bien era el discurso expresivo VS discurso influyente como definía Allen (2005), puesto que la tecnología, Google en este caso, nos pondrá siempre las páginas más influyentes y las más destacadas cuando vayamos a buscar algo, en vez de ponernos primero las más recientes por ejemplo, es por ello, que los personajes y los mandos más importantes y conocidos de la sociedad seguirán siéndolo, así como los menos influyentes, seguirán siendo anónimos. Esto pasa en la actualidad y también en épocas anteriores.
Por lo que el poder, una vez más se encarga de sesgar la sociedad y con ello la oportunidad de que otros suban a ese escalón de poder. En definitiva, las personas influyentes son los encargados de llevar el poder en los relatos digitales, aunque nos hagan parecer que con la narrativa digital, de muchos programas y televisiones nos hacen formar parte de ello. De esta forma comienza una contranarrativa, más oscura en cuanto al poder y la Teoría de la Participación.
Por lo que para que se produzca esta participación sin empoderamiento se establecieron las Leyes de la participación, que son las siguientes:
1. Neobroadcasting.
2. Tecnología.
3. Ecosistema.
4.Gramática.
5. Cartografía.
6. Interoperabilidad.
7. Evolución.

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